Unión Hotelera respalda la campaña conjunta que Fastur reclama al Gobierno regional
Pactar tarifas no «porque es ilegal», pero promoción conjunta «estupendo». Los hoteles asturianos rechazan cerrar un acuerdo regional de precios, pero aceptan ir de la mano del turismo rural en una campaña a nivel nacional para convertir la región en el destino ideal para las próximas vacaciones. Esa es la respuesta que la Unión Hotelera ha dado a la propuesta lanzada por Adriano Berdasco, presidente de la Federación Asturiana de Turismo Rural (Fastur) de alcanzar un «gran pacto de precios en el sector».
En una entrevista publicada el domingo por EL COMERCIO, Berdasco alertaba de las consecuencias de la guerra de precios desatada en la región -con ofertas de 25 euros por persona y día en hoteles de 4 estrellas-, y pedía «una reunión de todo el sector para promocionarnos de forma conjunta, con un precio llamativo, pero unitario».
Petición a Llaneza
Desde la Unión Hotelera, aseguraron ayer que «todo lo que sea unir a los actores de la industria turística en campañas destinadas a profundizar en la promoción de Asturias y contribuir a su comercialización nos parece estupendo», aunque precisaron que «pactar tarifas es ilegal y va en contra de la libre competencia».
No obstante, Berdasco recoge el guante de la campaña conjunta, por lo que anunció ayer que «presentaré la propuesta a la directora general de Turismo, Elisa Llaneza», para que «convoque una reunión en la que nos sentemos todos, hoteles, rurales, campings y apartamentos», y sellemos un acuerdo «de promoción especial, para este verano, con unas tarifas máximas y mínimas, pero con la que acabemos con esta guerra soterrada que nos hunde a todos».
El presidente de Fastur quiso precisar que sabe que «pactar precios es ilegal», pero que considera que «salir al mercado nacional con un mensaje que diga 'ven a Asturias desde tanto', y donde todos hagamos nuestras ofertas, es interesante».
En su opinión, es mucho mejor esa imagen «de promoción oficial y conjunta» que «la que vamos a dar, con esta batalla de tarifas, en la que parece que todo vale y que, al final, un hotel de cuatro estrellas en plena playa va a costar menos que una casa rural».