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Argul no quiere ser ciudad de vacaciones
El novedoso complejo termal y de relajación que se pretendía levantar en el pueblo pesocense de origen medieval ha quedado descartado
El proyecto del pueblo termal: En las entrañas del valle del Navia, en el concejo de Pesoz, existe un pueblo cuyas calles son enrevesadas y estrechas, las casas se unen mediante corredores y la tranquilidad es, prácticamente, eterna. Allí, en este lugar mágico por naturaleza, en Argul, el Ayuntamiento de Pesoz se planteó levantar un centro de aguas termales y relajación. Se pensó en convertir la aldea en una miniciudad de vacaciones. Después de largas conversaciones con los propietarios, la idea ha muerto antes de nacer. Los ocho vecinos de la localidad no quieren ni oír hablar de que su pueblo pueda convertirse en un núcleo vinculado al turismo de lujo; si acaso, de turismo rural.
Se quedó en una ilusión. El proyecto para convertir el pueblo de Argul, en el concejo de Pesoz, en un centro de tratamientos termales y masajes encajonado entre las calles retorcidas de una de las localidades más bellas de Asturias no se llevará a cabo. Argul se quedará en lo que es: un enclave recóndito de arquitectura medieval con sus casas distribuidas entre un enredo de corredores y lleno de silencio y penumbra.
Los vecinos de la pequeña localidad pesocense no han querido vender sus propiedades para darles uso turístico, y el proyecto, que defendía el Ayuntamiento como un referente turístico de calidad, no se llevará a cabo. Así lo ha manifestado el alcalde de la localidad José Valledor (PSOE), quien, sin embargo, cree que el núcleo acabará por ser un referente turístico de una u otra forma.
En el núcleo de Argul, declarado bien de interés cultural (BIC) por el Principado de Asturias, viven ocho vecinos ganaderos y jubilados. Son gentes tranquilas que, después de toda una vida dedicada a la supervivencia en una de las zonas más deprimidas de Asturias, no buscan nuevos objetivos. Por eso, porque son fieles a su modo de vida, no se han dejado seducir por el ambicioso proyecto que perseguía convertir esta localidad en una especie de miniciudad de vacaciones que iba a contar con los encantos del mundo rural combinados con novedosos tratamientos de relajación y de belleza. Pesoz prefiere relajarse entre los castaños.
La idea que se planteaba era rehabilitar una antigua casona de piedra ubicada en el centro de la localidad y, aquí, instalar un balneario con zona de tratamientos y masajes. En una segunda fase, se pretendía que las viviendas anexas al centro termal se rehabilitasen como casas rurales y hoteles, y que se fuesen ampliando los servicios hasta conseguir que Argul se consolidase como un centro de tratamiento de aguas de referencia nacional. Era un proyecto novedoso y único en la comarca que podía servir de impulso para conseguir romper con el lastre de la estacionalidad del turismo en la zona, que tiene condenado al valle del Navia al lleno en verano y al vacío en invierno.
Aunque, en principio, alguno de los vecinos mostró su interés por la iniciativa, finalmente ninguno de ellos ha querido apostar por el proyecto y ahora el Ayuntamiento pretende fomentar la rehabilitación del núcleo para consolidarlo como un referente de turismo rural. De hecho, en la localidad ya hay una casa destinada a este fin. Además, el Principado de Asturias se ha volcado con la recuperación de este pueblo y ha llevado a cabo varios proyectos de rehabilitación integral en los últimos años, que han servido para mejorar el sistema de saneamiento y la rehabilitación de los viales y los espacios verdes.
El Ayuntamiento de Pesoz, que intenta apostar fuerte por el turismo rural como un modo para mantener a la población en el concejo, solicitará al Ejecutivo regional más financiación para poder dar un empujón a la puesta en valor del núcleo de Argul.
Pesoz, que es desde 2007 el concejo con menos población de la región, con un censo que no alcanza los 200 habitantes, intenta buscar un hueco entre la apuesta por el despunte turístico del valle del Navia, una comarca que ha tenido que volver a empezar de cero para lograr sobrevivir después del éxodo rural de las últimas décadas provocado por la falta de movimiento empresarial, la caída del sector agrícola y ganadero y la falta de infraestructuras. Ahora, una vez aparcada la que era la apuesta más fuerte del municipio, el Ayuntamiento se centra en convertir el pueblo de A Paicega, que en los años cincuenta fue lugar de residencia de los más de 2.000 trabajadores que participaron en las obras de construcción del embalse de Salime, en un centro para Boy Scouts. «Tenemos que buscar nuevas ideas para lograr sacar adelante nuestro concejo», explica José Valledor, que no pierde la esperanza de ver su concejo convertido en un referente turístico.
Pesoz vuelve a dar una oportunidad a sus encantos para lograr convertirse en destino de vacaciones. Enlace Web27-01-2009 - Escrito por:
espaciorural (ADMINISTRADOR)
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