Este verano, el turismo rural de Cantabria no ha hecho su agosto particular. Desde hace tres años no suben los precios, ofrecen habitaciones con desayuno intentando colgar el cartel de completo, pero todos los esfuerzos no han sido suficientes, sobre todo en el mes de julio, cuando la ocupación rozó el 38%.
Así lo explica el presidente de la Asociación de Turismo Rural, Jesús Blanco, que recuerda que el verano empezó muy flojo y que los fines de semana han salvado la situación.
En agosto, al 83%
En agosto, la ocupación ha llegado al 83% como el año pasado, sobre todo durante la primera quincena. El gasto medio que ha tenido una familia con dos niños durante la temporada más alta de agosto con desayuno, comida, cena e iva incluidos ha sido de unos 250 euros por día en alojamientos rurales.
La estancia media suele estar en torno a los tres días. El 90% de los turistas vienen de otras comunidades, especialmente de Madrid, Cataluña, Aragón y La Rioja.
«En términos generales y estando la cosa como está, no nos podemos quejar sobre todo en la zona costera que va desde Marina de Cudeyo a Isla», advierte Blanco. También recuerda que ha habido zonas que lo han pasado especialmente mal porque el turismo ha aparecido por allí a cuentagotas, «como en el valle del Pas o del valle del Miera para arriba».