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La provincia de León ocupa una superficie de 15.581 Km2, siendo la más extensa de las nueve que integran la Comunidad Autónoma de Castilla y León y la séptima en el computo nacional.
Desde el punto de vista estructural, el relieve Provincial se organiza en torno a dos grandes unidades morfológicas profundamente contrastadas: La Montaña y La Meseta.
Las formaciones montañosas ocupan una parte considerable del espacio Provincial (más del 50% de la superficie total está por encima de los 1.000 m. de altitud), articulándose en dos conjuntos claramente diferenciados en función de su litología y morfogénesis.
En primer lugar, el sector septentrional perteneciente a la Cordillera Cantábrica que se inicia por el Oeste en Peña Ubiña y se continúa hacía el Este hasta el complejo macizo calcáreo de los Picos de Europa.
En segundo lugar, el sector occidental de la Provincia pertenece a la macroestructura de las Montañas Galaico-Leonesas; producto de una tectónica de bloques sobre materiales paleozoicos, este macizo se caracteriza por un intenso y continuado proceso de modelado cuyo resultado son elevadas pero aplanadas superficies culminantes de altitud más modesta (1.500-1.800 m) que, únicamente en algunos crestones residuales superan los 2.000 m.
La Meseta leonesa ocupa la parte central y sureste de la provincia poniendo el extremo Norte y Oeste a la gran cuenca sedimentaria de materiales terciarios que ocupa el interior de España.
La Cuenca del Duero (72,1% de la superficie Provincial) recoge tres importantes cursos como son el Esla (al que vierten los ríos Porma, Curueño, Torío y Bernesga), el Órbigo (resultado de la fusión del Luna y del Omaña) y el Cea.
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