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Puedes vivir la naturaleza de forma intensa descendiendo ríos y montañas, o contemplarla para aprender de ella; ser príncipe íbero, o revivir desde las torres de nuestros castillos el ir y venir en la frontera árabe-castellana; disfrutar de un Renacimiento con sabor a sur, o participar de la amplia oferta escénica y cultural de los municipios de Jaen. Cercana en cualquiera de sus combinaciones, cualquier día del año, seguro que la provincia de Jaén te sorprenderá.
Jaén es una tierra de contrastes. Sierras escarpadas ocupadas por vegetación silvestre de una parte, y campiñas y vegas dedicadas mayoritariamente al cultivo del olivar de otra, conforman un paisaje rico y variado que no pasa inadvertido al espectador.
El territorio provincial queda circundado por un perímetro montañoso en todos sus flancos, excepto el lateral oeste, ocupado por el amplio valle del Guadalquivir que aparece surcado por el río del mismo nombre. Al norte Sierra Morena, de relieve alomado donde la dehesa de vocación ganadera alterna con masas forestales de especies autóctonas o repobladas en las zonas más abruptas. Al sur y este, las estribaciones septentrionales de las Cordilleras Béticas, donde el relieve escarpado y la presencia de agua en abundancia propician la existencia de magníficas masas arbóreas asociadas a un rico sotobosque, que constituyen el nicho ecológico de numerosas especies animales.
Además estan las ciudades de Úbeda y Baeza, declaradas Patrimonio de la Humanidad, conservan aquel hechizo de hace 500 años y las convierte en el máximo exponente del renacimiento español.
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