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Las Tierras alicantinas, desde las mas septentrionales de el cabo de San Antonio hasta las mas meridionales de la Vega Baja, ofrecen paisajes de gran variedad y riqueza.
Entre las playas arenosas y las cumbres venteadas, los regadíos y el secano; los pinares y los palmerales, se extiende un territorio repleto de contrastes geográficos. Así es el mundo mediterráneo.
Sus características paisajísticas son conocidas desde siglos, la han explicado los geógrafos y lo han cantado los poetas. La estrecha articulación entre el mar y las montañas; su situación de transición desde las latitudes templadas hacia las semiáridas ; la constante presencia de la labor humana como un elemento mas del paisaje; y , como rasgo unificador, el clima.
Un clima de veranos límpidos e inviernos benignos. Y en las montañas, el invierno se hace bien real con sus fríos y nieves que bruñen el paisaje.
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